sábado, 23 de mayo de 2009



-¡Un día vi ponerse el sol cuarenta y tres veces!

Y un poco más tarde añadiste:

-¿Sabes?... Cuando uno está verdaderamente triste son agradables las puestas de sol.

-¿Estabas, pues, verdaderamente triste el dia de las cuarenta y tres veces?

El principito no respondió.